Al hilo de la incursión de las nuevas tecnologías, en el
taller sobre el cual a continuación voy a reflexionar conocimos de primera mano
las características de las impresoras 3D. Un amigo de una compañera del máster,
quien trabajaba directamente en una empresa que comercia con estas impresoras,
nos habló de los beneficios que ellos aprecian en el uso de estos instrumentos.
Nos habló de la posible implementación de éstos en distintos ámbitos como la
medicina, la moda, el arte, la industria, la arquitectura y la educación. Así,
únicamente nos hablo sobre los beneficios que las impresoras pueden conllevar
en esos campos. Sin embargo, yo no considero que en todos esos casos su utilidad
sea la misma.
En primer lugar, en cuanto a la utilidad de las
impresoras 3D en el ámbito de la educación, el cual conozco bastante, me crea
ciertas dudas. Por un lado, pienso que su uso en ciertas ocasiones podría ser
interesante, ya que los niños podrían crear piezas y con esas piezas construir
objetos, edificios, instrumentos, etc. Por otro lado, me parece que si se usa
en exceso y los niños se acostumbran a que la impresora les de lo que ellos
quieren ya hecho no resulta nada positivo, debido a que limitaría la
creatividad de los niños. Teniendo en cuenta estos dos puntos de vista me
decanto más por el de ser cautelosos a la hora de introducir estas tecnologías
en el aula.
En segundo lugar, en algunos ámbitos como la medicina, la
industria y la arquitectura, su utilización me parece realmente interesante,
incluso llegando a ser necesaria. Por un lado, en el campo de la medicina las
impresoras te permiten obtener por un bajo coste y de manera muy rápida
prótesis de partes del cuerpo, copias de órganos del cuerpo que pueden servir
para múltiples utilidades, etc.; por otro lado, en el mundo industrial estas
herramientas te permiten crear replicas de aquellas piezas diseñadas a
ordenador con suma facilidad; y, por último, en el campo de la arquitectura,
pueden ser útiles para diseñar maquetas de edificios.
Por último, todos estos usos de las impresoras 3D, ya
sean positivos o negativos, son una realidad. La cuestión es hasta donde
debemos integrarlas en esos campos. Sin embargo, existe un ámbito que no he
mencionado, el privado. Las impresoras que nos presentaba la persona de la
charla son sumamente económicas y te permiten disponer de ellas en tu hogar.
Gracias a esta ventaja se fomentaría la moda del “do it yourself”. En este
sentido me posiciono claramente a favor. Por otro lado, debo destacar que más allá
de aquellas personas que de verdad necesiten estas impresoras por motivos
profesionales o por motivos lúdicos, me cuesta ver la utilidad de estas
herramientas. En cualquier caso, el tiempo nos irá demostrando hasta que punto
van adquiriendo importancia y están presentes en nuestras vidas.

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