A principios de los 90 comenzó lo que se denominaría como
la fiebre por los ordenadores. Estos se
comenzaron a ver como un elemento liberador que en gran parte estaría ligado
con el movimiento hippie de los 70. Se veía la tecnología como una vía de
escape, una vía diferente a las que hasta ese momento se disponía. Se realizaron avances inimaginables en
diversos campos en muy poco tiempo.
En cuanto al campo de la música se pasó de tener que
desplazarte hasta el lugar en el que tu artista preferido actuase, a poder
verlo desde tu casa en la pantalla de tu ordenador. Asimismo, desapareció la
necesidad de tener que comprar el CD o el vinilo de tu grupo fetiche, ya que
podías adquirir todas sus canciones de manera gratuita a través de la red. Por
lo tanto, en el ámbito de la música el cambio a sido abismal, siendo este
positivo para el consumidor pero negativo para el negocio musical.
Al mismo tiempo que la música, el cine también está
sufriendo los cambios de la influencia de las nuevas tecnologías. Antiguamente,
aquellas personas que querían ver una película tenían que acudir al cine del
pueblo, ya que no había otro modo para verla. Con los años esa necesidad
desapareció, ya que esas películas se podían ver en la red, de forma gratuita.
Para hacer frente a ese cambió la industria del cine está constantemente en la
búsqueda de novedades que los consumidores no puedan tener en sus casas y que
les hagan acudir a las salas de cine, tales como las películas en 3D. Sin
embargo, considero que teniendo en cuenta el progreso que están viviendo las
nuevas tecnologías, llegara el momento en el que incluso en nuestros
ordenadores podamos ver los filmes en 3 dimensiones.
A su vez, esas nuevas tecnologías fueron adquiriendo cada
vez más importancia en el arte, ya que muchos artistas comenzaron a utilizarlas
para hacer sus obras más visuales y llamativas. En este sentido, desde mi punto
de vista considero esta influencia totalmente positiva, ya que esta nueva forma
de hacer arte no ha eclipsado a las formas más clásicas. Cada artista tiene, en
la actualidad, la opción de elegir qué tipo de arte hacer sin temer a que pueda
ser ninguneado.
A pesar de todos estos avances que nos prometía la
tecnología y que en gran parte se han cumplido, cabe destacar que existe
también un gran agujero negro en todo este mundo tecnológico. Y ese gran
agujero, según mi punto de vista, es la falta de privacidad. Esa falta de
privacidad se debe en gran parte al Big Data. En ese sentido, es cierto que en
muchas ocasiones somos nosotros los que compartimos nuestra privacidad y eso no
es negativo, siempre que se por nuestra voluntad. Sin embargo, el imaginar que
las grandes multinacionales están utilizando datos de nuestras vidas privadas,
sin nuestro consentimiento, para después vendernos aquellos productos que saben
que nos pueden interesar, me produce un tremendo malestar.
Asimismo, se habla cada vez con más fuerza de la
inteligencia artificial, esa que puede llegar a controlar al ser humano. Por lo
tanto, teniendo en cuenta esta última idea y la del Big Data, me planteo una
pregunta: ¿Dónde están los límites de las nuevas tecnologías? ¿Quién establece
esos límites? ¿Acaso tenemos algo que decir en ello?

No hay comentarios:
Publicar un comentario